Dólar débil impulsa al peso en el primer año del segundo mandato de Trump

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Durante el primer año del segundo mandato de Donald Trump, el tipo de cambio mostró un comportamiento contrario a lo que anticipaba el mercado. Lejos de una depreciación marcada, el peso mexicano se apreció frente al dólar, en un movimiento explicado principalmente por factores externos y, en particular, por el debilitamiento de la moneda estadounidense.

Datos del Banco de México (Banxico) muestran que el 20 de enero de 2025, fecha de inicio del nuevo gobierno en Estados Unidos, el tipo de cambio se ubicaba en 20.51 pesos por dólar. Para el 16 de enero de 2026, último dato disponible, descendió a 17.64 pesos por unidad, lo que implica una apreciación de 14 por ciento.

Uno de los hitos clave se registró el 11 de junio de 2025, cuando por primera vez el tipo de cambio rompió el umbral de las 19 unidades y se ubicó en 18.92 pesos por dólar.

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Desde entonces, la paridad se mantuvo mayoritariamente en el rango de los 18 pesos hasta el 15 de diciembre, cuando descendió a 17.98. El año cerró en torno a 18 pesos y el arranque de 2026 se dio en 17.91 pesos por dólar.

Para Paulina Anciola, subdirectora de Estudios Económicos de Banamex, la palabra que mejor describe el comportamiento del peso en 2025 es “inesperado”.

En entrevista con El Sol de México explicó que, al inicio del año pasado, el consenso de analistas apuntaba a una fuerte depreciación ante el regreso de Trump a la Casa Blanca y el entorno de elevada incertidumbre.

Sin embargo, agregó que el resultado fue el opuesto, atribuible casi por completo al entorno externo, pues la política comercial y fiscal del gobierno estadounidense, así como los episodios de tensión institucional, erosionaron la percepción del dólar como activo refugio.

“Fue tanta la incertidumbre en Estados Unidos que se empezó a perder fe en el dólar como valor refugio”, afirmó, al mencionar factores como las medidas arancelarias, el paquete fiscal expansionista, las discusiones sobre deuda y los cuestionamientos a la autonomía de la Reserva Federal.

Desde Bankaool, la economista principal Aranxa Sánchez coincidió en que el debilitamiento del dólar ha sido un elemento central y recordó que este patrón no es ajeno a la experiencia previa con Trump. En su primer mandato, el tipo de cambio pasó de 21.40 pesos por dólar al inicio de 2017 a 19.10 al cierre de ese mismo año.

Sánchez explicó que una estrategia de dólar barato resulta funcional para el impulso a la producción estadounidense, al encarecer importaciones y abaratar exportaciones. A ello se sumaron factores de política monetaria en Estados Unidos, como el uso de herramientas no convencionales para proveer liquidez al sistema financiero.

“Ahorita hay un exceso de dólares en el mercado que está haciendo que el dólar sea barato”, señaló, al referirse a las operaciones de inyección de liquidez implementadas por la Reserva Federal, las cuales influyeron en los flujos internacionales de capital.

En el ámbito local, ambas economistas coincidieron en que la política monetaria de Banxico jugó un papel secundario en el desempeño cambiario.

Anciola mencionó que, aunque el diferencial de tasas históricamente ha sido un soporte para el peso, en esta ocasión los factores externos dominaron el movimiento. Por su parte, Sánchez comentó que el banco central ha seguido de cerca la evolución del tipo de cambio por su impacto en importaciones, consumo e inflación, en un contexto donde la apreciación abarata los bienes del exterior.

Hacia adelante, el consenso apunta a una mayor volatilidad conforme avance 2026. Banamex estima un tipo de cambio de 18.70 pesos por dólar al cierre del año, mientras que Bankaool prevé episodios de apreciación adicionales en el primer trimestre, seguidos de presiones al alza en la segunda mitad del año, asociadas principalmente a la revisión del T-MEC.

Así, el primer año del segundo mandato de Trump dejó un balance cambiario marcado por la fortaleza del peso, no por factores domésticos extraordinarios, sino por un dólar debilitado en un entorno de incertidumbre global, un patrón que, de acuerdo con los analistas, podría moderarse conforme se materialicen nuevos frentes de negociación y política económica en Estados Unidos.

Fuente: El Sol de México.