Entre 2013 y 2022, los flujos comerciales internacionales de México tuvieron una diferencia de un billón 273 mil millones de dólares entre las cifras de importaciones y exportaciones reportadas en el país y las cifras reportadas por sus socios comerciales, lo que colocó el país en el primer lugar de la lista de flujos comerciales ilícitos de América Latina y el Caribe, elaborada por la organización Integridad Financiera Global (GFI).
En un informe publicado hoy, la organización resaltó que esta diferencia entre cifras representa el 27.2% del comercio total reportado por México durante ese periodo, y que los flujos comerciales ilícitos se dispararon en 2021 y 2022, durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, hasta alcanzar 169 mil 694 mil millones de dólares ese último año. Noticias Relacionadas
Según GFI, México destaca de manera “dramática” en los flujos comerciales ilícitos de América Latina y el Caribe debido al “volumen de comercio (especialmente con Estados Unidos y otros mercados importancia) combinado con el problema de sobre o subfacturación significativa en sectores que van desde electrónica hasta maquinaria o petróleo”.
Aunque el informe no especifique la parte de los productos mal facturados, el tema del petróleo hace eco al escándalo político-financiero del huachicol fiscal que salpicó la administración de López Obrador e involucró a algunas figuras clave del gobierno del tabasqueño, de Morena y de la Secretaría de Marina, incluyendo a dos sobrinos de Rafael Ojeda Durán, entonces titular de la institución castrense.
El huachicol fiscal consistió en un fraude masivo en la importación de gasolina, la cual era reportada como otros productos con aranceles mucho más bajos.
Para medir la magnitud de los flujos comerciales ilícitos, GFI calculó las discrepancias entre el valor de los bienes exportados, reportado por los países emisores, y el valor de los mismos bienes importados, reportado por los países de destino; la organización ponderó la diferencia entre ambos valores con el monto de los posibles gastos de transporte o de seguros, y determinó que el restante eran posibles flujos ilícitos productos de una mala facturación.
“La investigación de GFI en México y Colombia observó que la corrupción y la ausencia de voluntad política han sido obstáculos mayúsculos para combatir el lavado basado en el comercio”, señaló el informe, según el cual México sigue sin reconocer “explícitamente” sus vulnerabilidades en materia de facturación fraudulenta.
Con un billón 273 mil millones de pesos mal facturados, México se coloca en el lejano primer lugar de la lista elaborada por GFI, muy por encima de Brasil, y sus 873 mil 60 millones de presuntos flujos ilícitos, o de Argentina, que ocupa el tercer lugar con 268 mil 393 millones de dólares.
Fuente: Proceso.






