En el Día del Trabajo de 2024, la militancia de Morena en Tierra Caliente, Michoacán, se levantó temprano para alistar el evento más esperado del año. Al día siguiente, 2 de mayo, la candidata presidencial Claudia Sheinbaum haría un mitin en la plaza municipal de Apatzingán, el epicentro de la batalla entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y Cárteles Unidos.
Decenas de morenistas habían aprovechado el día feriado para decorar la explanada. Mientras unos colgaban listones guindas, otros podaban las jardineras y pintaban los bordes de las banquetas. Otros invitaban a sus vecinos caminando de puerta a puerta. El ánimo era inmejorable entre los obradoristas. Una semana antes, La Doctora había vencido otra vez a su rival Xóchitl Gálvez en un debate presidencial y las encuestas la ubicaban, en promedio, 20 puntos arriba del segundo lugar. Otro sexenio morenista lucía imparable.
La derrota electoral no preocupaba a la militancia de Morena. Tampoco les angustiaba la falta de asistentes. Menos que el obispo de Apatzingán, Cristóbal Ascencio García, quisiera boicotear el evento de la candidata presidencial para alargar su disputa con el presidente Andrés Manuel López Obrador. Sólo algo mantenía en vilo a los organizadores: que el crimen organizado se hiciera presente en el evento. La sola imagen de una balacera entre los asistentes o un atentado contra la casi futura presidenta quitaba el sueño a los promotores.
Un día antes, 30 de abril, dos cadáveres con el tiro de gracia fueron descubiertos en una casa deshabitada en la carretera de Apatzingán. Y horas antes del hallazgo, en pleno centro municipal, el dueño de una mueblería fue asesinado por un sicario que reclamaba un retraso en el pago del derecho de piso. El crimen organizado quería hacerse notar en la agenda electoral y el llamado del alcalde José Luis Cruz Lucatero a una tregua entre cárteles había fracasado.
Acaso por eso, al mediodía, los trabajos se detuvieron. Desde Lázaro Cárdenas, Michoacán, la militancia morenista recibió una desanimadora noticia: La Doctora había decidido, de último momento, no visitar Apatzingán y cambiar el mitin a Chilchota. Luego, continuaría por Zamora y Uruapan. La versión oficial insistía en que el cambio en la agenda no estaba relacionado con la inseguridad, sino con una nueva estrategia para visitar el mayor número de personas posibles en la última recta de la campaña. En el pueblo casi nadie les creyó.
Abatidos, los organizadores desmontaron la fiesta. Listones, globos, confeti, todo se guardó en el comité local de Morena. La mayoría lucía triste, aunque en el fondo también sentían un alivio callado: se rumoraba que un extorsionador muy conocido en la zona quería llegar hasta Sheinbaum para entregarle una carta con un contenido desconocido. Una maniobra de altísimo riesgo para la candidata presidencial. Para fortuna de los apatzinguenses, el plan de César Alejandro Sepúlveda Arellano, El Bótox, se había frustrado con la cancelación del mitin.
Fuente: Milenio.






