Los integrantes del Frente Amplio de Unidad (FAU) habían protestado por la mañana a las afueras de un hotel en Paseo de la Reforma contra el ex mandatario que participó en un foro de partidos de la derecha. Le reclamaron su decisión de decretar la extinción de LyFC, dejando sin empleo a más de 44 mil trabajadores, el 11 de octubre de octubre de 2009.
Tras concluir su mitin, decidieron marchar hacia Los Pinos, en donde ingresaron y caminaron sobre la Calzada de los Presidentes.
A su llegada, rodearon la efigie de bronce de Calderón —colocada en diciembre de 2012—, que ya se encontraba tirada en el piso de uno de los jardines luego de que un árbol la derribara en julio de 2025; su pedestal también se encontraba ya dañado.
Los manifestantes comenzaron a golpearla en repetidas ocasiones hasta arrancar la cabeza con la misma placa de metal con la leyenda: “Presidente Lic. Felipe Calderón Hinojosa. 2006-2012”.
La figura representaba a Calderón vestido de traje, con la banda presidencial, sonriente y con los brazos en una posición natural, con las manos cruzadas.
“Es un acto simbólico que está expresando lo que sentimos como pueblo. Esta persona no merece un monumento, merece la prisión, después del baño de sangre a todo un pueblo por emprender su guerra contra el narcotráfico”, alegaron los manifestantes.
Personal de seguridad que resguarda Los Pinos no intervinó durante la acción, mientras los integrantes del FAU señalaron que si la estatua vuelve a ser colocada, regresarán a destruirla de nuevo.
Al concluir la protesta, los manifestantes se retiraron. La cabeza, que había sido desprendida de la estatua, quedó desfigurada al tiempo que la placa quedó colocada al revés, ambos sobre el pedestal.
Por la noche, el Sindicato Mexicano de Electricistas, que encabeza Martín Esparza, se deslindó de los hechos realizados por “personas ajenas a nuestra organización. Del decapitado no sabemos nada”.
FUENTE: LA JORNADA.






